La Nación: Confucio, filósofo: “El que se exige mucho a sí mismo y espera poco de los demás mantendrá lejos el resentimiento”
20/08/2026
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La frase surge de las Analectas y se refiere al pensamiento moral; conocé la reflexión detrás de esta idea
Durante el siglo V a.C., Confucio, una de las figuras más trascendentes del pensamiento oriental, articuló una serie de enseñanzas y conversaciones con sus discípulos que quedaron plasmadas en las Analectas. Entre los múltiples preceptos que guiaron a la sociedad china a lo largo de las centurias, emerge una máxima clave sobre la conducta humana y el equilibro en la convivencia: “Aquel que se exige mucho a sí mismo y espera poco de los demás, mantendrá lejos el resentimiento”.En la estructura del pensamiento confuciano, el modelo ideal al que debe aspirar el individuo es el Junzi, un concepto habitualmente traducido como “persona superior” o “hombre noble”. Una premisa fundamental distingue a esta figura: ante un conflicto o dificultad, el Junzi indaga las causas dentro de sí mismo y no en las conductas ajenas.Al aplicar este principio y mantener un nivel alto de autoexigencia, la persona asume de manera plena la responsabilidad por sus decisiones, su conducta ética y su propio desarrollo. Bajo este enfoque, el valor individual y el equilibrio emocional pasan a depender estrictamente de las acciones concretas de cada uno, devolviéndole al sujeto la soberanía sobre su propia existencia.Por otra parte, la recomendación de moderar o prescindir de las expectativas sobre el entorno no responde a una mirada cínica sobre la condición humana, sino a un ejercicio de realismo y desapego. El resentimiento raras veces surge de los hechos objetivos; por el contrario, suele manifestarse en el espacio que se genera entre lo que el otro hizo y lo que se pretendía que hiciese. Al proyectar estándares propios en terceras personas se elabora un libreto imaginario sobre el comportamiento ajeno que conduce de forma inevitable a la frustración. Al prescindir de esas proyecciones, se neutraliza la posibilidad del desencanto.Si bien la reciprocidad formaba parte de la visión ética del filósofo, Confucio concebía a la virtud como una cualidad asimétrica. Se tiene un dominio absoluto sobre la dedicación y el esfuerzo individual, pero ningún control sobre las acciones de los demás. En consecuencia, pretender que el entorno responda con el mismo nivel de entrega, valores o compromiso personal representa una fuente asegurada de conflicto.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
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